Mi ruta de aprendizaje

Como muchos, terminando el colegio, no sabía bien qué elegir. Y si bien la psicología era mi plan público, en privado quería fervientemente estudiar literatura. Mi jugada magistral fue ingresar a la Pontificia Universidad Católica del Perú, donde existen ambas carreras y son parte de la misma facultad. Así, daría un salto casi impercetible… Pero no contaba con la capacidad seductora de la psicología. Entre 1994 y 1999 formalicé en todo sentido mi amor por la mente y su impacto en grupos y organizaciones. Recuerdo además el brindis posterior a la graduación, cuando tristemente descubrimos que en unos días estaríamos en una nueva década, un nuevo siglo, un nuevo milenio, y nuestro saber quedaría obsoleto. Brindamos. Brindamos mucho.

Hacia el 2006 emprendí – dada la iniciativa de Manuel, gran amigo de la vida – mis estudios de Máster en Gestión Estratégica del Factor Humano, por la EOI de España. Una experiencia interesante y entretenida, en la que aprendí que no estábamos tan mal en lo que hacíamos, que nuestras ideas no sólo eran válidas, sino replicables, y que ser psicólogo organizacional había sido una elección acertada. Grandes compañeros y aprendizajes colaterales son lo mejor de esta cosecha.

Inmediatamente después empalmamos los estudios con los cursos complementarios que nos convertirían en MBAs, por la Escuela de Post Grado de la UPC. Aquí sí tuvimos momentos complejos, decisiones difíciles y situaciones que no pensamos atravesar. Aprendí a verle el gusto al lado financiero de las cosas, condición que luego se convertiría en una cátedra en Comportamiento Económico, pero esa es otra historia.

 

Hacia el 2009 decidí salir de la ruta académica recta – o zigzagueante – que me conduciría a una nueva maestría o un doctorado, para optar por realizar una certificación con la International Coaching Community (ICC). Una certificación que se convirtió en dos: Coach y team coach.

Durante esta década he preferido aprender desde el campo, con los diferentes clientes con los que he venido trabajando, en distintos procesos muy interesantes. Hasta que, este año, conocí a Systematic Inventive Thinking, firma israelí con la que me certifiqué como Choach de innovación y estoy a punto de iniciar mi próximo espacio de aprendizaje con ellos: Arquitecto de innovación. Veamos hacia dónde nos lleva el viento ahora.

 

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